Esta cueva natural está excavada en la roca por el arroyo que corre por uno de los lados, y está llena de estalactitas y preciosas formaciones naturales. La atraviesa una carretera para poder llegar el pueblo que está al otro lado. Lo mejor es dejar el coche en el aparcamiento situado a la entrada de la cueva y cruzarla andando... no son más de trescientos metros, pero para los peques es toda una aventura.
Al otro lado hay un restaurante con un patio de considerables dimensiones donde se puede descansar un rato, aunque también merece la pena recorrer, aunque no sean enteros las ruta senderista que sale desde detrás del parque infantil que hay a la salida de la cueva.
Al otro lado hay un restaurante con un patio de considerables dimensiones donde se puede descansar un rato, aunque también merece la pena recorrer, aunque no sean enteros las ruta senderista que sale desde detrás del parque infantil que hay a la salida de la cueva.
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