Desde Ayamonte se accede a Portugal en minutos. Lo primero que debemos hacer es registrar nuestro vehículo (junto con la tarjeta de crédito) en la autopista... todas las autovías de Portugal son de pago, tarifadas por tramos y con registro electrónico de las matrículas.
También se puede circular por la N125, que está bien señalizada, aunque hay rotondas cada cierto tiempo. El resto de carreteras son comarcales, con mucho encanto si te gusta conducir, aunque en ocasiones te pones nervioso cuando hay poco espacio y viene un camión de frente...
El combustible es mucho más caro en Portugal que en España, por lo que se debe cruzar la frontera con el depósito lleno. Afortunadamente, en Ayamonte hay gasolineras a cascoporro (tanto para españoles como para portugueses que cruzan la frontera para llevar el depósito).
Tenemos la casa junto a Praia Marinha, en Lagoa, más o menos en el centro del Algarve, para poder movernos de una punta a otra sin invertir excesivo tiempo en el viaje. De una punta a otra del Algarve vienen a ser menos de dos horas por la autopista (Portugal tiene una media de 218 km de ancho), para tenerlo en cuenta a la hora de programar la residencia y los viajes.
El Algarve es famoso por las playas y los acantilados (Algar es el nombre con que denominan a los agujeros excavados en la roca por el mar). De hecho, hay algunas playas a las que sólo se puede acceder por el mar... y o nadas mucho, o tienes un bote o un yate, porque es imposible bajar por esos acantilados de más de cien metros.
Pero además del paisaje natural, tiene unas ciudades y pueblos llenos de encanto y realmente agradables de pasear. Y los vinos y las comidas son para quitarse el sombrero... o para volver con dos kilos de más en una semana de vacaciones, como yo.
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