Silves es un pueblo de interior al que se accede a través de campos de frutales y viñas. En lo alto destaca el Castillo de Silves, de origen árabe y estupendamente conservado (entrada, 2,80 €), y con unas vistas impresionantes de todos los alrededores.
Se nota que fue la antigua capital del Algarve, pues tiene muy bien conservados otros monumentos como la Sé de Silves (catedral, entrada 1,5 €), el Museo de Arqueología, la Cámara Municipal... está divertido perderse un rato por el pueblo.
Después, nos acercamos a Lagos, ciudad turística costera, pero que mantiene su esencia. Hay que visitar, sobre todo, la parte interior del recinto amurallado (se puede aparcar perfectamente en cualquiera de los aparcamientos que hay fuera de la muralla).
El centro de Lagos tiene mucho encanto, las calles principales están empedradas y llenas de restaurantes, tiendas de artesanía, bodegas... A medio día es fácil encontrar sitio para comer, pero por la noche es mucho mejor reservar. Nosotros comimos en el D. Sebastiao, un clásico que no defrauda.
Una de las calles principales desemboca en el Museo de los Esclavos, ubicado en el edificio donde se encontraba el primer mercado de esclavos de Europa....
Por la tarde, después de terminar el paseo, se llega hasta la desembocadura del río, donde está el Fuerte da Ponta da Bandeira. Si se quiere cruzar al otro lado Del Río, hay pequeñas barcas que van de un lado a otro constantemente.
Al atardecer sube la marea, y es el mejor momento para tomar uno de los pequeños botes a motor que hay en las orillas y coger la ruta hasta Punta da Piedade. No recomendamos coger uno grande, los pequeños acceden mejor entre las piedras y por las cuevas (en portugués, Algar es agujero) llenas de agua. Salen como a 20 € adultos y 10 € niños y dura alrededor de una hora.
Esta excursión merece la pena, empieza recorriendo las pequeñas calas de Lagos (Praida da Batata, Praia dos Estudiantes -donde se ven las ruinas de un fuerte destruido por un terremoto en el S . XVII-), y se termina en Ponta da Piedade, una de las zonas más bonitas del Algarve. Si el patrón se enrolla, se meterá por pequeñas entradas que dan a zonas donde el agua es transparente rodeadas por acantilados cerrados. Impresionante.
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