miércoles, 25 de agosto de 2021

EL ALGARVE CON NIÑOS. PRAIA MARINHA Y ALREDEDORES

Nos hemos alojado en Lagoa, en una urbanización cercana a la playa, como a 200 metros (de los cuales, 150 son en plano y 50 a base de escaleras...). Esta zona de costa está llena de calas pequeñitas (quizás Praia Marinha es de las más grandes), a algunas de las cuales no es posible llegar a pie.

Bajando a Praia Marinha sale un caminito a la izquierda, desde donde iremos bordeando la costa por lo alto de los acantilados. La primera playa que encontramos es la de Malhada do Baraco, a la que no se puede llegar a pie. Después nos encontramos con la Praia do Barranquinho (el único desvío que sale en el camino, la rama de la derecha; pista: como a diez metros hay un muro de piedra). 

Es una playa salvaje, estrecha, con aguas limpias y muy poca gente (en verano, sí, hay gente). Merece la pena el viaje (no son más de quince minutos a buen paso; parándose y disfrutando del paisaje sí llegamos a la media hora).

A la vuelta es recomendable perderse por los caminos: Hay muchas zonas valladas con profundas simas que dan al mar, además de una gran diversidad de senderos entre árboles y vegetación salvajes (parece complicado, pero con el google maps, hoy en día no se pierde nadie). Eso sí, no hay que llevar chanclas de playa.

Si no apetece perderse por los acantilados, quedarse en Praia Marinha es buena opción. Con la marea baja es posible alejarse varios cientos de metros desde el acceso a la playa (la única zona vigilada), pero si sube la marea las calas quedan aisladas, con lo que hay que mojarse para volver (en el sentido más literal de la expresión).

Al alejarse de la bajada a la playa, justo en el otro extremo, se encuentran los ojos de Praia Marinha, la imagen más icónica de esta playa (si se quieren fotos, hay que llevar el móvil en una funda impermeable), además de multitud de grutas y calas pequeñas. Se puede llegar perfectamente con niños, aunque hay que llevar escarpines para pasar por las zonas de rocas.

En cuanto a restaurantes, hay un buen puñado de ellos por la zona. En Benagil (un pueblo minúsculo cercano a nuestro apartamento, pero hay que ir en coche) tenemos varios sitios. Hemos probado:

- O Litoral: Muy buena la Cataplana (guiso de pescado y marisco típico de la zona que se hace en una cazuela especial), pero las bebidas especialmente caras y el sitio tiene poco glamour. Precio medio. Tiene un aparcamiento justo enfrente.

- O Pescador: A 30 metros del anterior. Cocina un poco más elaborada y terraza con buenas vistas al puerto de Benagil. Precio alto pero muy buena calidad.

- Brasserie Marina: El mejor que hemos probado. Cocina moderna con un producto fresco y muy bien cuidado. De los que no extrañaría que con el tiempo tuviese una estrella Michelín. El más caro de los tres (100 € para cenar dos adultos y una niña).  Merece la pena dar un homenaje en este sitio.

Para ir de un sitio a otro (incluyendo a los supermercados cercanos) es necesario el coche. Y hay que decir que las carreteras se las traen (de las que sólo en un par de tramos puedes meter quinta...), pero no hay prisa, estamos de vacaciones y también se disfruta conduciendo por estos sitios.

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